Autoblock
El nudo Prusik es un nudo de fricción utilizado para fijar un bucle cerrado alrededor de una cuerda principal, permitiendo que se desplace cuando no tiene carga y que se bloquee firmemente cuando se le aplica tensión.
En español también se le conoce como nudo autobloqueante, nudo de fricción, prusik, o de forma genérica como autoblock, aunque este último término engloba otros nudos y dispositivos con función similar.
Es ampliamente utilizado en escalada, alpinismo, barranquismo, espeleología, rescate con cuerda, arborismo, tirolesas y trabajos verticales.
El término Prusik proviene del apellido de Karl Prusik, alpinista austríaco que lo presentó formalmente en un manual de alpinismo en 1931.
En inglés se utiliza tanto como sustantivo como verbo (to prusik), refiriéndose a la acción de ascender por una cuerda mediante este nudo.
Debido a su pronunciación, el nombre suele escribirse incorrectamente como Prussik, Prussick o Prussic, siendo Prusik la forma correcta.
El Prusik es una evolución de la presilla de alondra, aplicada con una eslinga cerrada y múltiples vueltas alrededor de la cuerda principal. Para formarlo, se rodea la cuerda con la eslinga varias veces —generalmente entre 3 y 5 vueltas, según el diámetro y el material— y luego se pasa el lazo restante a través de sí mismo, creando un “barril” de vueltas paralelas alrededor de la cuerda. Al aplicar carga sobre el lazo colgante, las vueltas se tensan uniformemente, aumentando la fricción y deformando ligeramente la funda de la cuerda, lo que genera el efecto autobloqueante. Al retirar la carga, el nudo puede desplazarse manualmente empujando el barril a lo largo de la cuerda.
El Prusik trabaja por fricción distribuida y estrangulamiento progresivo. La carga aplicada incrementa la presión normal entre las vueltas y la cuerda principal, elevando la fricción hasta bloquear el movimiento. Si se sobrecarga, el nudo tiende primero a deslizarse, disipando energía en forma de calor; el fallo más común ocurre en la eslinga del Prusik, no en la cuerda principal, lo que lo convierte en un sistema relativamente “amigable” con la cuerda. En casos extremos, el calor por fricción puede dañar la funda de la cuerda o fundir materiales sintéticos de bajo punto de fusión.
Hasta principios de la década de 1970, los sistemas con Prusik mostraban pocas fallas relevantes. Sin embargo, con la aparición de cuerdas sintéticas modernas, se documentaron problemas graves: deslizamientos prematuros, fallas del lazo con cargas relativamente bajas e inestabilidad casi total en condiciones de humedad o congelación, lo que generó amplios debates internacionales.
Una de las principales ventajas del Prusik es que funciona en ambas direcciones de carga, a diferencia de otros nudos de fricción direccionales. Esto lo hace ideal para ascensos verticales, sistemas de polipastos y aseguramientos temporales. También puede utilizarse sobre dos cuerdas paralelas, incluso de distinto diámetro, y es altamente valorado como solución de emergencia por su bajo peso y simplicidad. No se recomienda su uso con cintas planas o correas, ya que ofrecen poca fricción comparadas con cordinos redondos.
La eficacia del nudo depende en gran medida de la relación de diámetros entre la cuerda principal y la eslinga. Una diferencia óptima suele estar entre 1 y 1.5 mm; diferencias mayores reducen la resistencia de la eslinga.
Como referencia práctica, sobre una cuerda de escalada de 10 mm, se recomienda una eslinga cerrada de 4 a 6 mm de diámetro. Tras cargas elevadas, el Prusik puede quedar muy apretado y resultar difícil de desatar, lo cual es una consecuencia directa de la fricción acumulada y del material utilizado. 
El nudo Machard, conocido también como Machard francés, Klemheist bidireccional, nudo Machard autobloqueante o simplemente nudo de fricción Machard, es un nudo autobloqueante utilizado principalmente en escalada, alpinismo, espeleología, rescate con cuerda y trabajos verticales.
Su nombre proviene del francés Machard, en referencia a su desarrollador y difusor, el escalador francés Serge Machard, quien lo presentó formalmente en 1961 como una alternativa práctica y más fluida al nudo Prusik tradicional.
El Machard surge dentro de la evolución de los nudos de fricción textiles, desarrollados para acompañar el uso de cuerdas sintéticas modernas. Aunque a menudo se confunde con el nudo Klemheist (de origen alemán), el Machard se diferencia por su capacidad de bloquear en ambos sentidos, lo que lo convierte en un nudo bidireccional, característica especialmente útil en maniobras donde la dirección de la carga puede variar.
El Machard funciona envolviendo una eslinga cerrada de cordino alrededor de la cuerda principal, realizando normalmente entre 4 y 6 vueltas consecutivas y ordenadas. Estas vueltas generan fricción mediante compresión radial y aumento del contacto superficial entre el cordino y la cuerda.
Cuando el nudo recibe carga, las vueltas se tensan, incrementando la fricción y provocando el bloqueo automático. Al liberar la carga, la tensión disminuye y el nudo puede desplazarse manualmente a lo largo de la cuerda empujando el cuerpo del nudo, lo que facilita ajustes continuos durante el ascenso o el descenso.
El Machard depende directamente de la fricción, la diferencia de diámetros y la flexibilidad del material. Para un funcionamiento adecuado se recomienda una relación aproximada de 7 mm de cordino sobre una cuerda principal de 9 a 10 mm. Una diferencia menor reduce la capacidad de bloqueo, mientras que una diferencia excesiva concentra la carga en el cordino, debilitándolo. La fuerza aplicada se distribuye a lo largo de las vueltas, reduciendo el daño a la funda de la cuerda en comparación con dispositivos mecánicos dentados.
En comparación con el nudo Prusik, el Machard se desliza con mayor facilidad cuando no está cargado, lo que lo hace más eficiente en maniobras repetitivas.
Sin embargo, comparte con otros nudos de fricción la desventaja de perder eficacia sobre cuerdas mojadas, húmedas o congeladas, ya que la fricción disminuye significativamente. En estas condiciones, los dispositivos mecánicos pueden ofrecer mejor rendimiento, aunque a costa de mayor peso, volumen y posible daño a la cuerda.
El Machard se utiliza comúnmente como nudo de respaldo, punto de anclaje móvil, sistema de ascenso o autobloqueo, especialmente cuando se requiere un nudo ligero, confiable y fácil de liberar tras una carga. Su correcta ejecución exige vueltas limpias, paralelas y bien asentadas, ya que un nudo mal ordenado reduce la superficie de contacto y compromete su capacidad de bloqueo. 
El nudo Autoblock, conocido también como bloqueo automático, nudo francés con mosquetón, Machard con conector o simplemente Autoblock, es un nudo de fricción utilizado principalmente como sistema de seguridad auxiliar en rapel, ascensos, descensos controlados y respaldo de aseguramiento. Su función es bloquear automáticamente la cuerda cuando se aplica carga y permitir el deslizamiento controlado cuando dicha carga se libera.
El término Autoblock no designa un nudo único tradicional, sino una aplicación específica del principio de fricción, derivada directamente del nudo Machard francés. El nombre Autoblock se consolidó para describir esta variante en la que los dos extremos del lazo no se pasan uno dentro del otro, sino que se unen mediante un mosquetón, lo que introduce un elemento metálico que modifica favorablemente su comportamiento mecánico.
La construcción del nudo Autoblock consiste en envolver una eslinga cerrada de cordino alrededor de la cuerda principal, normalmente con 4 a 6 vueltas ordenadas, de forma similar al Machard. En lugar de cerrar el nudo pasando un bucle dentro del otro, ambos extremos de la eslinga se conectan a un mosquetón, que a su vez puede fijarse directamente al arnés del usuario. Esta configuración aporta estabilidad al conjunto, ya que el peso del mosquetón ayuda a mantener las vueltas alineadas, evitando que el nudo se deforme o se afloje accidentalmente, sin añadir suficiente masa como para provocar un bloqueo prematuro.
El Autoblock trabaja por fricción progresiva y compresión radial. Al aplicar carga, las vueltas se tensan alrededor de la cuerda principal, aumentando el rozamiento y provocando el bloqueo automático. Al retirar la carga, la fricción disminuye y el nudo puede desplazarse manualmente a lo largo de la cuerda. Este comportamiento lo convierte en un sistema de seguridad pasivo: no requiere acción deliberada para bloquear, solo la aplicación de peso.
Una de sus principales ventajas es la facilidad de integración con el arnés, ya que el mosquetón actúa como punto de conexión resistente, diseñado para soportar grandes cargas de tensión. En caso de una pérdida de control durante un descenso o una caída, el nudo se bloqueará automáticamente, deteniendo el movimiento. Como en todos los nudos autobloqueantes, para liberar el nudo es indispensable retirar completamente la carga antes de intentar deslizarlo.
En cuanto al material y las proporciones, el Autoblock funciona de manera óptima cuando existe una diferencia de diámetro entre la cuerda principal y el cordino de la eslinga. Por ejemplo, sobre una cuerda de escalada de 9 a 10 mm, se recomienda un cordino de 6 a 7 mm. Una diferencia insuficiente reduce la fricción, mientras que una diferencia excesiva concentra la carga en el cordino, debilitándolo.
Respecto al uso de mosquetones, cuando no se dispone de un mosquetón con seguro automático, como suele ocurrir al emplear mosquetones de cintas express (quickdraws), se recomienda colocarlo invertido, con la apertura hacia abajo. Esta orientación disminuye el riesgo de apertura accidental por contacto con la cuerda o por movimientos de rotación durante la maniobra. 
El Nudo Bachmann, es un nudo de fricción que toma su nombre del alpinista austríaco Franz Bachmann, quien lo desarrolló como una solución práctica para el ascenso por cuerda en contextos de montaña y rescate, donde se requería un sistema simple, manipulable y sin dispositivos mecánicos dedicados.
En español también se le conoce como nudo Bachmann, Bachman, prusik con mosquetón o de forma coloquial como “el jumar de los pobres”, denominación popular que alude a su capacidad de imitar la función de un bloqueador mecánico sin recurrir a uno.
Este nudo pertenece a la familia de los autobloqueantes por fricción y se caracteriza por requerir obligatoriamente un mosquetón, ya que este forma parte activa de su estructura y funcionamiento.
La eslinga cerrada se enrolla varias veces alrededor de la cuerda principal y se hace pasar por el mosquetón, de modo que el mosquetón queda integrado al cuerpo del nudo. Aunque puede usarse un mosquetón con o sin seguro, es fundamental que tenga una sección redonda u ovalada, ya que los mosquetones en forma de pera o demasiado angulosos pueden reducir la superficie de contacto, alterar la distribución de la fricción y favorecer el deslizamiento involuntario. La forma ovalada permite además sujetar el mosquetón como si fuera una manigueta, facilitando el desplazamiento del nudo hacia arriba o hacia abajo, lo que explica su ventaja práctica frente al Prusik tradicional en maniobras de ascenso.
El Bachmann se ata normalmente con una eslinga cerrada de menor diámetro que la cuerda principal, condición indispensable para que exista bloqueo efectivo. Tradicionalmente se ha utilizado cinta tubular de aproximadamente una pulgada, aunque en contextos técnicos modernos se prefieren cordinos por su mejor comportamiento térmico y de fricción.
Para su ejecución, la eslinga se enrolla alrededor de la cuerda principal entre tres y cuatro vueltas, pasando el lazo final por el mosquetón. En condiciones secas y normales, cuatro envolturas son suficientes para generar el equilibrio adecuado entre sujeción y movilidad, ya que el Bachmann no está diseñado para soportar cargas de choque repetidas, sino para progresión controlada y aseguramiento auxiliar.
Desde el punto de vista mecánico, el Nudo Bachmann funciona por la combinación de fricción envolvente y pinzamiento direccional. Cuando se aplica carga, las vueltas de la eslinga se tensan contra la cuerda principal y el mosquetón actúa como brazo rígido que aumenta el par de fricción, provocando el bloqueo. Al retirar la carga, la presión disminuye y el nudo puede deslizarse fácilmente empujando el mosquetón. Esta interacción entre fricción, tensión y dirección de carga explica tanto su eficacia como sus limitaciones, especialmente en cuerdas húmedas, sucias o heladas, donde la fricción se reduce notablemente.
Al igual que en otros nudos autobloqueantes que emplean mosquetón, cuando se utilizan mosquetones sin seguro automático, como los de cintas exprés, es recomendable colocarlos con la apertura hacia abajo, reduciendo así el riesgo de apertura accidental por roce o torsión durante el movimiento. 
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