Beckets
Los nudos Beckets son una de las expresiones más claras del trabajo con cuerdas cuando se trata de unir una línea a un ojal, anillo o gaza, pues representan el punto exacto donde la cuerda se encuentra con un elemento fijo. A diferencia de otros nudos de unión, los Beckets están pensados para anclar con seguridad sin perder control, permitiendo una sujeción firme pero consciente de la carga y la dirección del esfuerzo.
El anclaje Becket, es un nudo clásico empleado para fijar una cuerda a una gaza permanente, especialmente a la que se forma mediante un empalme de ojo en el extremo de un cabo. El término Becket proviene del inglés náutico y hace referencia al bucle fijo, o gaza cosida o empalmada, presente en cabos, velas y aparejos tradicionales.
Aunque cualquier amarre realizado sobre una gaza permanente podría considerarse funcionalmente un anclaje de becket, el nudo aquí descrito es el que tradicionalmente se reconoce como el verdadero Anclaje Becket.
Este nudo es muy similar a la vuelta de escota, con la diferencia fundamental de que no se realiza sobre otro cabo, sino sobre una gaza fija.
Para formarlo, el chicote de la cuerda activa se introduce a través de la gaza del empalme, rodea ambos ramales de la gaza y vuelve a pasar bajo su propio seno, quedando abrazado contra la base del bucle. Esta geometría crea un amarre limpio, simétrico y fácil de inspeccionar, especialmente cuando se trabaja con cabos de distinto diámetro o material.
El anclaje Becket funciona por una combinación de fricción y estrangulamiento progresivo. Al aplicar carga sobre el firme, el chicote se aprieta contra los dos ramales de la gaza, aumentando la superficie de contacto y, por tanto, la fricción. La tensión se reparte de manera uniforme alrededor del ojo empalmado, lo que reduce puntos de concentración de esfuerzo y protege tanto la cuerda activa como la gaza permanente. Esta distribución de cargas explica por qué el nudo se comporta de forma estable incluso bajo tracción sostenida, siempre que la gaza sea rígida y no colapsable.
Una de las ventajas principales del anclaje Becket es su versatilidad, ya que además de emplearse en gazas de cuerda, es muy común su uso sobre ganchos, anillas y ojos de metal, donde la función de la gaza empalmada es sustituida por un punto fijo rígido. En estos casos, el nudo mantiene el mismo principio mecánico, apoyándose en la curvatura del metal para generar fricción y bloqueo. No obstante, al igual que la vuelta de escota, este anclaje no es ideal para cargas dinámicas o alternantes sin aseguramiento adicional, ya que el chicote podría aflojarse si la tensión varía bruscamente. 
El anclaje Becket doble es una variante reforzada del anclaje Becket tradicional, concebida para incrementar la seguridad y la resistencia del amarre cuando se trabaja con cargas elevadas, materiales rígidos o esfuerzos prolongados.
En español puede encontrarse también como Becket reforzado, Becket doble vuelta o anclaje a gaza doble.
Históricamente, este método está estrechamente vinculado con la caza de ballenas, donde las líneas de arponaje debían fijarse de manera extremadamente fiable al arpón o a su hojal metálico. En ese contexto, una simple vuelta resultaba insuficiente debido a los tirones bruscos, la humedad constante y la diferencia de diámetros entre la línea y el punto de anclaje, por lo que se desarrolló el uso de vueltas adicionales alrededor de la gaza u ojo, dando origen al Becket doble y a sus variantes con múltiples vueltas.
En su forma básica, el anclaje Becket doble se construye introduciendo el chicote de la cuerda activa a través de la gaza permanente o del ojo metálico, rodeando ambos ramales y regresando bajo su propio seno, tal como en el Becket simple, pero repitiendo el recorrido una segunda vez antes de ajustar. Estas vueltas adicionales hacen que el chicote abrace con mayor superficie la gaza o el hojal, creando un amarre más compacto y estable. Cuando la línea es de pequeño diámetro o muy flexible, es común añadir una tercera o incluso una cuarta vuelta, con el fin de que el nudo se adapte correctamente al ojo y no quede suelto ni desproporcionado respecto al punto de anclaje.
El Becket doble mejora notablemente el comportamiento del nudo gracias al aumento de fricción y a una mejor distribución de la carga.
Cada vuelta adicional incrementa el área de contacto entre la cuerda y la gaza u ojo, lo que reduce el deslizamiento y transforma la tracción longitudinal en un estrangulamiento progresivo alrededor del punto fijo. Esta multiplicación de fricción explica por qué el nudo puede llegar a triplicar o incluso cuadruplicar su resistencia efectiva frente al Becket simple, siempre que esté correctamente asentado y cargado en la dirección adecuada. Además, la carga se reparte de forma más homogénea, disminuyendo el desgaste localizado de la cuerda.
El anclaje Becket doble es especialmente recomendable cuando se trabaja con ojos metálicos, ganchos, arpones, anillas o gazas rígidas, así como en situaciones donde la cuerda es relativamente delgada en comparación con el punto de anclaje. Aunque consume algo más de cuerda y requiere un ajuste cuidadoso, su fiabilidad lo convierte en una opción preferente cuando la seguridad es prioritaria. 
El Anclaje Becket doble #2, es una variante específica del Becket doble diseñada para mejorar el asentamiento inicial del nudo sobre un hojal, anilla o gaza rígida, especialmente cuando existe diferencia notable de diámetros entre la cuerda y el punto de anclaje.
Esta variante se distingue porque el chicote de la cuerda, tras pasar por el hojal o la gaza, abraza deliberadamente uno solo de los lados del ojo antes de realizar el cruce inferior característico del Becket.
Este recorrido provoca que el nudo empiece a cerrarse y a asentarse contra el herraje incluso antes de que se complete el apriete final, lo que resulta especialmente útil cuando se trabaja con ojos metálicos lisos o de gran diámetro.
A diferencia del Becket doble clásico, donde las vueltas rodean de manera más simétrica la gaza, en el Becket doble #2 la asimetría es intencional y funcional, ya que guía la cuerda hacia una posición estable desde el primer momento.
Este anclaje se beneficia de una combinación de fricción temprana y estrangulamiento progresivo. Al abrazar uno de los lados del hojal, la cuerda genera un punto inicial de fricción que absorbe parte de la carga desde los primeros newtons de tensión, reduciendo el deslizamiento inicial. Posteriormente, el cruce inferior actúa como elemento de bloqueo, transformando la tracción longitudinal en presión radial contra el ojo. Esta secuencia hace que la carga se distribuya de forma más controlada y que el nudo se estabilice rápidamente, incluso bajo cargas dinámicas o tirones irregulares, algo particularmente valioso en entornos náuticos o de izado.
En la práctica, el Anclaje Becket doble #2 es recomendable cuando se requiere un amarre seguro a un hojal metálico, gancho o anilla rígida y se desea que el nudo quede bien asentado antes de aplicar carga plena.
Aunque consume ligeramente más cuerda y exige atención en la colocación inicial, ofrece una mejora clara en estabilidad y comportamiento bajo tensión frente al Becket simple y algunas variantes simétricas. 
El Becket escurridizo es una variante funcional del anclaje Becket tradicional, diseñada específicamente para permitir una liberación rápida del nudo incluso bajo condiciones adversas como poca visibilidad, frío o fatiga, de ahí su amplia difusión histórica entre pescadores y marineros que necesitaban desatar con rapidez cuando la noche los alcanzaba o al recoger artes de pesca.
En español esta variante puede encontrarse como Becket corredizo, Becket de liberación rápida o anclaje Becket con seno, denominaciones que aluden directamente a su característica principal, la posibilidad de deshacerse tirando de un solo gesto.
Desde el punto de vista constructivo, el Becket escurridizo se forma siguiendo el recorrido básico del Becket simple, pasando el chicote a través de la gaza o del hojal y rodeando el firme para crear el amarre característico, pero en lugar de rematar el nudo con el chicote libre, se introduce un seno o gaza de la propia cuerda, dejando una lazada accesible. Esta pequeña modificación no altera la geometría esencial del nudo bajo carga, pero sí transforma radicalmente su comportamiento al momento de liberarlo, ya que basta con tirar del chicote libre para que el seno se deslice y el nudo colapse de inmediato.
El Becket escurridizo trabaja por fricción y estrangulamiento controlado alrededor del firme y del punto de anclaje, del mismo modo que el Becket clásico, transmitiendo la carga desde el firme hacia la gaza u ojo mediante presión radial. La diferencia es que el cierre final no es un extremo bloqueado, sino un bucle retenido por la propia tensión del sistema. Mientras existe carga, la fricción impide que el seno se desplace, manteniendo el nudo estable y funcional, pero al retirar la tensión, la resistencia por fricción desaparece y el bucle puede extraerse sin esfuerzo, liberando el conjunto de manera inmediata. Este principio explica por qué el nudo es seguro bajo carga moderada y al mismo tiempo extremadamente fácil de desatar.
El Becket escurridizo es ideal para amarres temporales, artes de pesca, líneas auxiliares y situaciones donde la rapidez de desmontaje es prioritaria, siempre teniendo en cuenta que no debe emplearse en sistemas críticos o sometidos a cargas constantes y elevadas sin supervisión, ya que cualquier tracción accidental sobre el chicote podría liberar el nudo. 
El nudo Lorn es una variante poco difundida del anclaje Becket, conocida principalmente en entornos marinos y de pesca, donde se valora su buen comportamiento en condiciones húmedas y su facilidad de inspección visual.
Su nombre aparece en la tradición anglosajona como Lorn Knot, aunque en español no existe una denominación estandarizada, por lo que suele describirse como Becket en ocho, Becket con figura de ocho o anclaje tipo Lorn, nombres que hacen referencia directa a su rasgo más distintivo, la forma de ocho que adopta su recorrido.
Esta geometría no es meramente estética, sino que responde a una distribución más ordenada de las vueltas y cruces, lo que facilita reconocer el nudo incluso mojado o cubierto de sal, una cualidad apreciada históricamente por pescadores y marineros.
El nudo Lorn se forma anclando el chicote a una gaza fija, un empalme de ojo o un hojal, como en el Becket tradicional, pero en lugar de un cruce simple, el chicote describe un recorrido similar al de una figura de ocho alrededor del firme y del punto de anclaje antes de ajustarse. Esta disposición genera dos curvas bien definidas que reparten la carga de manera más progresiva y mantienen el nudo alineado, evitando torsiones irregulares. La forma de ocho también ayuda a que el nudo no se deforme con facilidad cuando se somete a tracciones alternas, algo común en líneas expuestas al movimiento del agua.
El nudo Lorn trabaja por fricción y estrangulamiento controlado, igual que el Becket, pero con una superficie de contacto ligeramente mayor debido a su recorrido más largo. La carga aplicada al firme se transmite hacia la gaza u ojo a través de las curvas del ocho, generando presión radial y fricción suficiente para impedir el deslizamiento. Esta distribución más amplia de la tensión explica por qué se le considera especialmente adecuado en ambientes acuáticos, ya que la fricción se mantiene más estable incluso cuando la cuerda está mojada. Al mismo tiempo, al no ser un nudo excesivamente compacto, conserva una cierta facilidad para aflojarse una vez retirada la carga, siempre que no haya sido sometido a tensiones extremas. 
El nudo hacha de bombero es un amarre especializado diseñado para izar herramientas pesadas y potencialmente peligrosas, en especial hachas y picos, de forma segura y controlada, evitando tanto la caída accidental como el balanceo durante el ascenso.
En la literatura aparece descrito en The Ashley Book of Knots como Fireman’s Axe Knot, su uso se consolidó en entornos de bomberos y rescate urbano, donde el izado vertical de herramientas es una práctica habitual y el control del objeto es un factor crítico de seguridad.
Este nudo no es una gaza compleja sino un sistema de sujeción basado en una gaza fija inicial y vueltas de aseguramiento alrededor del mango. La gaza se desliza primero sobre el mango del hacha hasta quedar asentada cerca de la cabeza, posteriormente la línea se lleva por encima de la cabeza del hacha, rodeándola para crear un punto de retención, y finalmente se realizan dos cotes firmes alrededor del mango, ajustados de manera ordenada y alineada. Esta disposición asegura que la cabeza del hacha quede bloqueada contra el mango por la propia tensión de la cuerda, impidiendo que el objeto se deslice o rote durante el izado.
El nudo hacha de bombero trabaja combinando fricción, estrangulamiento y reparto de carga. La gaza fija actúa como punto primario de soporte, mientras que las vueltas alrededor del mango incrementan la fricción y generan un efecto de pinzamiento cuando se aplica carga al firme. La línea que pasa sobre la cabeza del hacha introduce un componente de retención adicional que evita que el peso del metal haga bascular la herramienta. La tensión debe aplicarse de forma lo más lineal posible, ya que una tracción desviada puede inducir oscilaciones, reducir la eficacia del estrangulamiento y provocar golpes laterales que dañen el filo o comprometan la seguridad del entorno. 
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