Izar & Alzar
El nudo Boca de Lobo, conocido también como Zarpa de Gato o Pata de Gato, es un anclaje clásico utilizado para conectar una cuerda o eslinga a un gancho, anilla u otro elemento de sujeción.
Desde el punto de vista estructural, este nudo es muy similar a la presilla de alondra, con la diferencia fundamental de que cada uno de los lazos incorpora uno o más giros adicionales antes de colocarse sobre el gancho. Estos giros incrementan la fricción y distribuyen mejor la carga, reduciendo notablemente la tendencia al deslizamiento, especialmente cuando se trabaja con cuerdas lisas o materiales sintéticos. Esta característica lo convierte en una opción más segura que la alondra simple cuando se manejan cargas importantes o continuas.
Históricamente, se sabe que este tipo de anclaje ya era conocido en la antigua Grecia, lo que da cuenta de su antigüedad y de la eficacia de su diseño. Clifford W. Ashley, en The Ashley Book of Knots, describe la pata de gato como uno de los anclajes más comunes para eslingas y destaca que comparte la forma básica de las eslingas para paca, pero con giros adicionales. Ashley cita a Brady, quien menciona dos o tres giros en total, y a Steel, que ya en 1794 hablaba de tres giros completos. Según Ashley, es uno de los mejores anclajes para eslingas y se recomienda de manera especial cuando se trabaja con cuerdas resbaladizas.
La forma de ejecución parte de una eslinga cerrada, es decir, una cuerda sin extremos libres. Se toman dos senos paralelos y se les da uno o más giros completos antes de colocarlos simultáneamente sobre el gancho o punto de anclaje. Al tensarse, los giros se ajustan contra el soporte y generan un bloqueo por fricción y reparto de carga, donde cada lazo soporta aproximadamente la mitad del esfuerzo aplicado. Esta distribución simétrica es una de las grandes virtudes mecánicas del nudo.
Este trabaja principalmente por fricción y por reparto de tensión. La carga se divide entre ambos lazos, reduciendo el esfuerzo puntual sobre un solo punto de la cuerda y minimizando el riesgo de corte o fallo por abrasión. Además, al no existir cabos libres, no hay riesgo de que el nudo se deshaga progresivamente bajo vibración o carga variable, lo que lo hace especialmente confiable para levantamiento y suspensión.
Una de sus ventajas más importantes es la seguridad inherente que ofrece el uso de eslingas cerradas. Al no tener extremos, el anclaje no puede deslizarse longitudinalmente como ocurre con otros nudos, razón por la cual este sistema ha sido utilizado históricamente en maniobras de izado y, en ciertos contextos, para el rescate y salvamento de personas. Incluso en el caso poco probable de que uno de los lazos fallara, el segundo lazo seguiría proporcionando soporte temporal, ofreciendo un margen adicional de seguridad.
Otra característica práctica es que el nudo se libera de manera inmediata al retirarlo del gancho, sin necesidad de desatarlo. Esta cualidad lo hace muy eficiente en trabajos repetitivos de carga y descarga, donde se requiere rapidez sin sacrificar seguridad. Por estas razones, el nudo Boca de Lobo o Zarpa de Gato ha sido tradicionalmente reservado para cargas pesadas y situaciones donde la fiabilidad del anclaje es prioritaria. 
La eslinga para un tablón, es un método clásico de izado y sujeción utilizado para levantar tablas, tablones y piezas planas de madera sin necesidad de perforarlas ni dañarlas. No se trata de un nudo en el sentido estricto, sino de una disposición inteligente de vueltas y cruces que transforma una cuerda en una eslinga segura y estable, aprovechando la fricción y el reparto de carga a lo largo de la superficie del tablón.
Arthur Carlsen documentó el uso práctico de este método, señalando que, aunque comúnmente se representa con dos vueltas redondas alrededor del tablón, en la práctica también puede ejecutarse con tres vueltas cuando se requiere mayor seguridad o cuando la superficie del material es lisa. En ambos casos, el principio de funcionamiento es el mismo: aumentar la fricción y distribuir la carga para evitar que la tabla se deslice fuera de la eslinga durante el izado.
La ejecución comienza colocando la cuerda a lo largo del tablón y formando vueltas redondas alrededor de él. Las vueltas iniciales se trabajan siempre de la misma manera, abrazando el tablón y manteniendo las líneas paralelas y ordenadas. La vuelta final tiene una función clave: pasa por encima y a través de todas las partes intermedias de la cuerda, recorriendo el conjunto hasta el extremo del tablón. Este cruce final actúa como un cierre que bloquea el sistema, impidiendo que las vueltas se aflojen cuando la carga comienza a levantarse.
Esta eslinga funciona gracias a la combinación de fricción superficial y tensión distribuida. Al aplicar carga, el peso del tablón incrementa la presión de la cuerda contra la madera, lo que aumenta la fricción y estabiliza el conjunto. La carga no se concentra en un solo punto, sino que se reparte a lo largo de varias vueltas, reduciendo el riesgo de deslizamiento y de daño tanto en la cuerda como en el material izado.
Una de las grandes ventajas de esta eslinga es su simplicidad y rapidez de ejecución, así como su adaptabilidad a tablones de diferentes longitudes y grosores. Además, al no requerir nudos apretados, resulta fácil de retirar una vez que la carga ha sido depositada, manteniendo la cuerda en buen estado para usos posteriores. Por esta razón, ha sido ampliamente utilizada en trabajos de carpintería, construcción tradicional, maniobras de muelle y actividades de campamento donde se necesita elevar o mover madera de forma segura. 
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