Lazos

Se considera lazo a todo nudo que tenga un lazo o bucle como función principal pero que pueda cambiar de dimensiones al tirar de un cabo, a los nudos que no tienen esta característica los denominamos gazas.

El nudo corredizo, nudo de escape rápido o nudo de liberación rápida, es un nudo de tope con liberación rápida cuyo nombre describe exactamente su función principal, permitir que el nudo se deshaga de manera inmediata al tirar de la cola o chicote, es decir, del extremo de trabajo que forma el seno liberable.
En la terminología tradicional es uno de los pocos nudos que conserva con propiedad el nombre de “corredizo”, ya que existen muchos nudos deslizantes o de apertura rápida, pero solo este cumple estrictamente la condición de deshacerse por completo al accionar un único extremo sin necesidad de manipular el cuerpo del nudo.

Su construcción parte de un nudo simple realizado sobre un seno, de manera que el chicote no pasa completamente por el cuerpo del nudo, sino que deja un lazo retenido.
Este detalle es fundamental, ya que mecánicamente el nudo no trabaja como un nudo cerrado, sino como un sistema de retención temporal donde la fricción mantiene la forma mientras hay tensión moderada, pero se libera de inmediato cuando se tira del extremo correcto.
La carga se reparte entre el cuerpo del nudo y el seno retenido, y la fricción generada es suficiente para sostenerlo en usos ligeros, aunque nunca debe considerarse un nudo de seguridad.

El nudo corredizo funciona por fricción mínima y por geometría de colapso. Bajo tensión normal, el seno atrapado actúa como un pasador flexible que mantiene el nudo armado. Al tirar del chicote, se elimina ese pasador, el nudo pierde su estructura y la energía almacenada en la cuerda provoca su apertura total.
Precisamente por esta razón, no es adecuado para cargas constantes, impactos o aplicaciones donde la seguridad de personas esté involucrada, ya que una tracción accidental sobre el extremo equivocado provoca la liberación inmediata.

Tiene un uso muy limitado en la náutica, ya que el ambiente húmedo, las cargas variables y la necesidad de seguridad lo vuelven poco confiable a bordo.
Sin embargo, ha sido ampliamente utilizado por campistas, cazadores y en contextos rurales para la fabricación de cepos y trampas simples destinadas a la captura de aves o pequeñas presas, como conejos, donde la rapidez de armado y liberación era prioritaria. También ha sido empleado como primer nudo para iniciar un paquete o fardo, permitiendo ajustar rápidamente la cuerda antes de asegurar con un nudo definitivo.

Una aplicación técnica interesante del nudo corredizo es su uso como vuelta o ligada alrededor de objetos de gran diámetro, como troncos de árboles, postes gruesos o estructuras voluminosas. En estos casos, permite rodear el objeto con una longitud mínima de cuerda y ajustar el lazo sin necesidad de disponer de espacio para formar nudos más complejos como el ballestrinque.
Esta característica lo hace especialmente útil cuando el objeto es difícil de alcanzar o cuando solo se puede pasar la cuerda alrededor sin acceso directo para trabajar el nudo.
Para aumentar la seguridad en este uso, es recomendable realizar un nudo de tope en el chicote, evitando que el lazo pueda deslizarse por completo y liberarse de manera involuntaria. Nudo Simple

El nudo Poacher, nudo corredizo reforzado, lazo de cazador o corredizo con vueltas, pertenece a la familia de los lazos ajustables y corredizos, y su nombre está directamente ligado a su uso histórico en la elaboración de trampas para la caza menor y la captura de aves.
El término poacher proviene del inglés y hace referencia al cazador furtivo, lo que describe con precisión el contexto práctico en el que este nudo se popularizó, especialmente en ámbitos rurales y de subsistencia.

El nudo Poacher no es más que una evolución directa del nudo corredizo, al que se le añaden dos o más vueltas adicionales alrededor del firme antes de formar el cuerpo del nudo.
Estas vueltas suplementarias aumentan de manera significativa la fricción interna del sistema, lo que provoca que el lazo corra de forma controlada y se bloquee con mayor firmeza una vez sometido a carga. Esta característica lo diferencia claramente del nudo corredizo simple, que tiende a liberarse con facilidad y cuya retención depende de una fricción mínima.

El funcionamiento del nudo Poacher se basa en un equilibrio entre fricción y deslizamiento. El lazo se ajusta libremente cuando no hay carga, permitiendo que el diámetro del lazo se reduzca o aumente según sea necesario. Al aplicar tensión, las vueltas adicionales comprimen el firme contra sí mismas, incrementando la fricción por contacto y generando un efecto de autobloqueo progresivo.
Este comportamiento lo hace especialmente eficaz en cuerdas modernas de baja fricción, como las fabricadas en Dyneema o Spectra, donde otros nudos corredizos simples tienden a deslizarse o a no mantener la carga de forma confiable.

En cuanto a su formación, el nudo se realiza creando un lazo corredizo y envolviendo el chicote varias veces alrededor del firme antes de cerrar el nudo, dejando un seno funcional que actúa como lazo ajustable. El número de vueltas puede variar según el diámetro y el material de la cuerda, siendo común el uso de dos a cuatro vueltas para lograr un compromiso adecuado entre capacidad de ajuste y poder de sujeción. A mayor número de vueltas, mayor fricción y resistencia al deslizamiento, pero también mayor dificultad para liberar el nudo después de haber soportado una carga considerable.

Es fundamental entender que, aunque el nudo Poacher es sensiblemente más firme que el nudo corredizo simple, sigue sin ser un nudo diseñado para aplicaciones críticas o de seguridad personal.
El incremento de fricción lo hace apto para fijar cuerdas a objetos, cerrar lazos de retención o asegurar cargas ligeras a moderadas, pero bajo cargas elevadas el nudo puede llegar a apretarse en exceso, volviéndose muy difícil o incluso imposible de desatar sin herramientas.

Históricamente, esta cualidad era aceptable e incluso deseable en contextos de caza, donde el objetivo era que el lazo se cerrara con rapidez y no se aflojara una vez activado.
En usos modernos, especialmente en campismo o trabajos con cuerdas, se recomienda emplearlo con criterio, asegurándose de no confundir su capacidad de bloqueo con un nivel de seguridad equivalente al de nudos específicamente diseñados para soportar cargas humanas. Nudo Simple

La vuelta lariat, conocida también como nudo de lazo, lazo corredizo de vaquero o simplemente lariat, es un nudo históricamente asociado al manejo de ganado y a las prácticas ecuestres del oeste americano, aunque su origen es mucho más antiguo y amplio.
El término lariat proviene del francés la reata, y este a su vez del español reata, palabra usada desde la Edad Media para designar una cuerda larga destinada a enlazar animales. Esta raíz lingüística refleja claramente su función principal, formar un lazo amplio, estable y controlable que pueda lanzarse, ajustarse y cerrarse con rapidez alrededor de un objeto o ser vivo.

Desde el punto de vista técnico, la vuelta lariat es un lazo corredizo que se apoya en un nudo base simple, sobre el cual el cabo se conduce nuevamente a lo largo del firme y se introduce bajo una vuelta para generar un lazo amplio y limpio.
El diseño requiere dejar siempre un tramo libre suficiente para que el lazo pueda correr sin interferencias, y se complementa habitualmente con un nudo de tope en el extremo del chicote, cuya función es impedir que el lazo se desarme o se abra en exceso durante el uso. Este nudo de tope no aporta fricción al lazo, pero sí define el límite mecánico de su recorrido.

Funciona mediante un equilibrio entre deslizamiento y control. El lazo se mantiene abierto por la rigidez relativa de la cuerda y por la geometría circular del conjunto, mientras que al aplicar tensión el lazo corre de forma fluida sobre el firme, cerrándose de manera progresiva.
La fricción es baja y uniforme, lo que permite un movimiento suave incluso en cuerdas ligeramente húmedas o rígidas, siempre que el material tenga suficiente memoria para conservar la forma del aro. Esta característica explica por qué tradicionalmente se ha preferido el uso de cuerdas semirrígidas o trenzadas, que mantienen mejor el círculo del lazo durante el lanzamiento.

Estudios etnográficos y referencias históricas señalan que nudos de este tipo ya eran utilizados por pueblos indígenas de América, Asia y Oceanía, tanto para la caza como para la guerra y la captura de animales, lo que demuestra la universalidad del principio mecánico del lazo corredizo controlado.

Aunque su imagen está fuertemente ligada al cine del viejo oeste, es una solución técnica eficaz cuando se requiere un lazo amplio, estable y fácilmente manipulable a distancia.
No obstante, es importante señalar que no se trata de un nudo de seguridad personal, ya que su baja fricción y su capacidad de deslizamiento lo hacen inadecuado para cargas humanas o aplicaciones donde se requiera bloqueo absoluto. Nudo Simple

La vuelta lariat doble, conocida también como nudo de lazo doble, es una variante poco difundida del lazo tradicional y surge a partir del mismo principio mecánico del lariat simple, es decir, la formación de un lazo corredizo amplio diseñado para lanzarse, ajustarse y cerrarse bajo tensión controlada.
El lazo doble introduce una vuelta adicional en la estructura del lazo corredizo, generando dos bucles superpuestos o consecutivos antes del cierre definitivo. Esta duplicación modifica ligeramente el comportamiento del nudo, ya que incrementa la fricción interna y añade volumen al conjunto, lo que en teoría podría aportar un leve aumento de firmeza respecto al lazo simple. Sin embargo, en la práctica, este incremento es marginal y no representa una mejora clara frente al lariat tradicional, especialmente si se compara con otros nudos donde añadir vueltas sí incrementa de manera significativa la seguridad o la resistencia.

La vuelta lariat doble tiende a perder una de las cualidades más valiosas del lazo simple, que es la fluidez del deslizamiento. Los dos bucles adicionales generan puntos de interferencia que dificultan que el lazo corra de manera limpia sobre el firme, haciendo que el cierre sea menos predecible y más propenso a engancharse o deformarse, sobre todo cuando se trabaja con rapidez o con cuerdas rígidas. Esta característica explica por qué, en encordados apresurados a objetos, postes o incluso arcos, como se documenta en algunos usos aborígenes antiguos, el lazo doble puede resultar torpe y menos eficiente que su versión simple.

El comportamiento del nudo sigue basándose en la combinación de tensión longitudinal y fricción controlada, pero la fricción añadida no se traduce necesariamente en mayor estabilidad funcional. Al contrario, bajo carga irregular o movimientos rápidos, el nudo puede cerrarse de forma asimétrica, perdiendo la geometría circular del lazo y comprometiendo su utilidad práctica. A diferencia de otros nudos corredizos reforzados, donde las vueltas adicionales trabajan en línea con la carga, en el lazo doble estas vueltas interfieren entre sí, reduciendo la eficiencia del diseño.

Por estas razones, la vuelta lariat doble no ha tenido una adopción amplia ni sostenida en contextos técnicos, ganaderos o náuticos, y suele considerarse más una curiosidad histórica o experimental que una mejora real del lazo clásico.
Su estudio resulta valioso desde el punto de vista formativo, ya que permite comprender cómo no toda complejidad añadida implica mayor seguridad o funcionalidad, y refuerza una lección fundamental en el trabajo con cuerdas, que la eficacia de un nudo depende del equilibrio entre simplicidad, fricción y control del esfuerzo, no solo del número de vueltas que lo componen. Nudo Simple

El nudo Honda, es un nudo tradicional asociado al trabajo con lazos corredizos, especialmente en contextos ganaderos, de caza y de captura.
Su nombre correcto es Honda, aunque con frecuencia se le denomina erróneamente “nudo hondo”, una confusión moderna que probablemente surge por asociación fonética y cultural con el imaginario vaquero popularizado por la película Hondo (1953), protagonizada por John Wayne. Sin embargo, desde el punto de vista histórico y técnico, el término correcto es Honda, tal como lo registra Clifford W. Ashley en su obra de 1944.

Ashley señala que este nudo podría tener un origen muy antiguo y disperso, ya que existen evidencias de estructuras similares utilizadas por pueblos aborígenes de distintos continentes. Esta amplia distribución sugiere que el nudo Honda no es una invención aislada, sino una solución funcional que aparece de manera independiente allí donde se necesitó un lazo corredizo eficiente, resistente al desgaste y de comportamiento predecible.
Por esta razón, también se le conoce correctamente como nudo de cuerda de arco, nombre que alude a su función como “ojo” o anillo por el que corre el firme del lazo.

El nudo Honda se forma creando un pequeño bucle fijo al extremo de la cuerda mediante una secuencia de vueltas que generan un anillo rígido y bien definido. Este anillo no es corredizo en sí mismo; su función es servir como guía para que el firme de la cuerda pase a través de él, formando así un lazo corredizo amplio. La clave del nudo está en que el bucle queda perfectamente alineado con la dirección de la carga, lo que permite que el deslizamiento sea limpio y constante.

El nudo destaca por crear uno de los círculos más regulares y estables entre los nudos de este tipo. Su geometría redondeada, especialmente cuando se realiza con cuerdas rígidas o semirrígidas, reduce los puntos de fricción irregular y evita deformaciones bajo tensión.
Esto permite que el firme corra con suavidad a través del anillo, incluso bajo carga, manteniendo la forma del lazo y evitando enganches inesperados. La fricción se concentra de manera uniforme, lo que disminuye el desgaste localizado de la cuerda y prolonga su vida útil.

A diferencia de otros nudos utilizados para formar ojos o anillos en lazos, el Honda no tiende a colapsar ni a cerrarse sobre sí mismo cuando se somete a tensión repetida. La carga se reparte de forma circular alrededor del bucle, y la dirección del tirón mantiene el nudo estable, sin volcamientos ni torsiones. Esta característica lo hace especialmente adecuado para lazos de trabajo continuo, donde el movimiento repetido y la tensión variable son constantes.

Por todo ello, el nudo Honda se considera uno de los mejores nudos para la confección de lazos corredizos funcionales. Nudo Simple

El nudo Midshipman es un nudo de fricción ajustable diseñado para formar un lazo regulable al extremo de una cuerda, capaz de deslizarse cuando no está cargado y de bloquearse con firmeza al recibir tensión.
Su nombre proviene del término inglés Midshipman, que designa al guardiamarina, un oficial en formación dentro de la Marina Real Británica, la Marina de los Estados Unidos y muchas armadas de la Commonwealth.
En español suele encontrarse simplemente como nudo Midshipman, aunque en algunos manuales se le agrupa dentro de los llamados nudos corredizos de fricción o lazos ajustables, y en ocasiones se le confunde o equipara con el nudo corredizo tensable, el nudo de tienda o el Taut-Line Hitch. Sin embargo, aunque todos pertenecen a la misma familia funcional, el Midshipman presenta características propias que lo distinguen claramente.

El nudo Midshipman se forma rodeando la cuerda de apoyo con dos vueltas interiores que trabajan hacia el interior del lazo, seguidas de una vuelta exterior y un medio cote de cierre. La particularidad clave está en la segunda vuelta interior, que se dispone de tal forma que actúa como un enganche intermedio, antes de completar el nudo.
Esta disposición crea una zona de presión adicional sobre la cuerda de apoyo y prepara el nudo para recibir el bloqueo final con el medio cote.

Esta estructura genera un equilibrio muy eficaz entre fricción y control. Cuando el nudo no está sometido a carga, las vueltas interiores permiten que el conjunto se deslice a lo largo de la cuerda de apoyo, facilitando el ajuste fino del tamaño del lazo y, por tanto, de la longitud o tensión de la línea. Al aplicar carga, la dirección del tirón hace que las vueltas interiores se cierren contra la cuerda principal, incrementando la fricción de manera progresiva, mientras que la vuelta exterior y el medio cote estabilizan el conjunto e impiden que el nudo se invierta o se desarme.

El nudo Midshipman mantiene una buena capacidad de ajuste incluso después de haber sido sometido a tensión moderada, lo que significa que puede aflojarse y reajustarse sin necesidad de desatarlo por completo. Esto se debe a que la fricción se distribuye en varias vueltas bien alineadas con la dirección de la carga, evitando puntos que “muerdan” la cuerda de forma irreversible.

Por estas razones, el nudo Midshipman es muy valorado en el montaje de tiendas, tensores, líneas de sujeción y aplicaciones donde se requiere un lazo ajustable fiable, seguro y reutilizable. Nudo Simple

El as de guía corredizo, conocido también como bolina corrediza, bolina que corre, nudo corredizo de as de guía, ahorcaperros o cote de guardamarina, es una variante del clásico as de guía en la que el propio nudo se construye alrededor de su chicote para formar un lazo deslizante. En inglés aparece citado históricamente como Running Bowline, nombre del que deriva la antigua referencia de G. Roberts en A Four Years’ Voyage (1726), donde se le menciona como “nudo de la corrida”, una traducción temprana y adaptada del término original.

En cuanto a su formación, el as de guía corredizo se realiza creando primero el as de guía clásico, pero en lugar de fijarlo directamente sobre un objeto, se ata alrededor del propio firme de la cuerda. El chicote forma el característico “lago”, rodea el firme y vuelve a salir por el mismo punto, generando un bucle que conserva la estructura estable del as de guía, mientras el conjunto queda libre para deslizarse a lo largo del cabo principal. El resultado es un lazo que puede ampliarse o cerrarse según la dirección del tirón, sin perder la forma ni la seguridad propias del nudo base.

Mecánicamente, su comportamiento se explica por la separación clara entre dos funciones. Por un lado, el as de guía actúa como un nudo no corredizo en sí mismo, manteniendo su forma incluso bajo carga, sin estrangular la cuerda ni deformarla.
Por otro lado, el deslizamiento se produce entre el cuerpo del nudo y el firme, donde la fricción es controlada y progresiva. Cuando el lazo se tensa alrededor de un objeto, el tirón se distribuye de manera uniforme, permitiendo que el nudo se cierre sin bloquearse de forma irreversible. Esta característica es clave: ni el lazo ni el nudo quedan “mordidos”, lo que facilita enormemente su liberación incluso después de haber soportado peso.

En el mar se ha empleado para recuperar aparejos, cabos o madera caída por la borda, así como para enganchar objetos fuera del alcance o bajo el agua, donde resulta esencial que el lazo se ajuste solo al aplicar tensión. También ha sido recomendado para trepar o recuperar elementos atrapados en grietas o salientes, aprovechando que el lazo se adapta a la forma del objeto sin dañarlo.

Fuera del entorno náutico, el as de guía corredizo ha encontrado aplicaciones domésticas y de campamento, como colgar columpios, suspender cargas o asegurar objetos de cierto peso. En estos casos, la gravedad genera la fuerza necesaria para que el lazo se cierre de manera natural, mientras el nudo mantiene su integridad estructural. Históricamente, también ha sido utilizado en contextos de caza y trampeo, precisamente por su capacidad de formar lazos ajustables fiables. Nudo Simple

El nudo de Tarbuck fue creado por el alpinista británico Ken Tarbuck, de quien toma su nombre. Fue ideado en 1952 con un propósito muy concreto: servir como un lazo dinámico para las primeras cuerdas de nylon utilizadas en escalada.
En aquella época, estas cuerdas carecían de la elasticidad controlada que hoy se considera indispensable, por lo que Tarbuck buscó un nudo que pudiera compensar esa carencia mediante su propio comportamiento mecánico.

Desde el punto de vista técnico, el nudo de Tarbuck funciona como un lazo ajustable capaz de deslizarse bajo carga repentina.
En caso de una caída, el nudo corre a lo largo del firme, apretándose progresivamente y absorbiendo parte de la energía del impacto mediante fricción. Una vez que la tensión se elimina, el nudo puede regresar a una posición cercana a la original, conservando su capacidad de ajuste. Esta cualidad lo diferenciaba claramente de otros lazos fijos de la época, que transmitían el impacto de manera directa a la cuerda y al anclaje.

Sin embargo, casi al mismo tiempo que el nudo comenzó a difundirse, aparecieron las cuerdas dinámicas modernas, construidas con sistema kernmantel. Este tipo de cuerda absorbe la energía de una caída gracias a su elasticidad interna, reduciendo de forma mucho más eficaz el choque y haciendo innecesario recurrir a un nudo que deslizara para cumplir esa función. Con esta evolución del material, el nudo de Tarbuck perdió su razón de ser en el ámbito de la escalada.

Además, se observó que el fuerte deslizamiento bajo carga podía resultar perjudicial para la cuerda, ya que la fricción concentrada en el nudo es capaz de dañar o incluso destruir el revestimiento exterior. Por esta razón, su uso dejó de recomendarse en aplicaciones de seguridad personal, especialmente en escalada y alpinismo, donde la integridad de la cuerda es crítica.

En la actualidad, el nudo de Tarbuck se emplea principalmente como un lazo ajustable no bloqueante, especialmente en los vientos de tiendas de campaña, donde permite regular la tensión con facilidad y sin que el nudo se atasque. Una de sus grandes ventajas es precisamente esa: no se traba, incluso después de soportar cargas considerables, lo que facilita su ajuste y liberación repetida.

Otro uso práctico, aunque más ocasional, es en el descenso controlado de objetos desde un nivel superior a uno inferior. En este contexto, el nudo puede soportar cargas pesadas y, si el objeto se suelta accidentalmente, el deslizamiento del nudo ayuda a amortiguar la carga súbita, reduciendo el golpe transmitido a la cuerda y al punto de anclaje. Nudo Simple

El nudo del verdugo, también conocido como dogal de verdugo, nudo de Jack Ketch o Hangman’s Noose, es técnicamente una gaza corrediza con collar múltiple, diseñada para formar un lazo ajustable extremadamente firme.
Su estructura consiste en un lazo cerrado en el extremo de la cuerda, sobre el cual se enrolla un número determinado de vueltas que conforman el collar. Estas vueltas no solo definen su aspecto característico, sino que son el elemento clave de su comportamiento mecánico.

El nudo forma un nudo deslizante muy resistente, capaz de mantenerse estable incluso bajo sacudidas bruscas o cargas inesperadas. El lazo corre a lo largo del firme sin deshacerse, aunque no siempre con facilidad, ya que el propio diseño del collar genera fricción. Por esta razón, es recomendable ajustar previamente el tamaño de la gaza, ya que una vez sometido a carga puede resultar difícil modificarlo.

El nombre del nudo revela su uso histórico e infame.
Su denominación alternativa, nudo de Jack Ketch, proviene de un célebre verdugo inglés del siglo XVII, figura rodeada de supersticiones y leyendas. Tal fue la carga simbólica de este nudo que, según la tradición, estuvo prohibido en los barcos de la Marina Real británica, donde se evitaban nudos asociados a la muerte y el mal augurio.

Uno de los aspectos técnicos más relevantes del nudo del verdugo es el número de vueltas del collar, que tradicionalmente oscila entre siete y trece. Cada vuelta adicional incrementa la fricción interna, haciendo que el nudo sea más lento tanto para cerrarse como para abrirse. El número adecuado de vueltas no es arbitrario: debe ajustarse según el uso previsto, el diámetro y material de la cuerda y las condiciones ambientales, como humedad o presencia de grasa. En cuerdas comunes, entre seis y ocho vueltas suelen ser suficientes. Con una sola vuelta, el nudo deja de cumplir su función específica y se convierte, en la práctica, en un simple nudo corredizo.

Un dato histórico interesante es el consejo que recibió Grover Cleveland cuando era sheriff del condado de Erie. Tras realizar dos ejecuciones, un alguacil con mayor experiencia le recomendó engrasar la cuerda con sebo y hacerla pasar repetidas veces por el nudo para asegurar un cierre rápido durante la caída. Este detalle ilustra cómo el comportamiento del nudo depende en gran medida de la fricción y del estado superficial de la cuerda.
Los dogales históricos que se conservan en el Reino Unido muestran que, durante mucho tiempo, se utilizaron nudos corredizos simples, los cuales fueron sustituidos a finales del siglo XIX por ojales metálicos empalmados en el extremo de la cuerda, formando la soga al pasar el otro extremo a través de dicho ojal.

El llamado “nudo clásico del ahorcado”, tal como se conoce hoy, se desarrolló principalmente en los Estados Unidos, donde el collar múltiple se estandarizó como parte del diseño.

Más allá de su carga simbólica, el nudo del verdugo puede tener usos prácticos y legítimos. En situaciones de rescate, por ejemplo, puede emplearse para izar a una persona, siempre colocando la gaza por debajo de los brazos y nunca alrededor del cuello.

En el ámbito marítimo, este nudo se utiliza de forma temporal para sujetar una cuerda o cable a objetos flotantes, donde se requiere un lazo ajustable que no se suelte fácilmente bajo movimiento o tracción irregular. Nudo Simple







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