Topes
El nudo simple, también llamado medio nudo (overhand knot en inglés), es uno de los nudos más básicos y universales que existen. Sirve como base para muchos otros nudos más complejos, como la gaza simple, el nudo corredizo, el nudo rizo, el pescador y varios más. Es un nudo muy fiable, pero tiene la característica de apretarse con mucha fuerza, lo que puede dificultar su desatado cuando soporta carga o cuando está mojado.
Es el nudo de tope más utilizado en el mundo: se emplea para evitar que una cuerda se deshilache, para evitar que un cabo se escape a través de un ojal o polea, y para generar puntos de referencia en una cuerda. En cuerdas de rescate, puede colocarse a intervalos regulares para aumentar fricción o controlar deslizamientos, aunque esta práctica depende del protocolo de cada organización.
Sin embargo, no es muy apreciado por los marineros, debido a que cuando se moja o carga peso se vuelve difícil de deshacer. Lo mismo ocurre en cuerdas delgadas o rígidas.
Cuando este nudo se hace con dos cabos alrededor de un objeto, se le llama medio nudo, y de hecho es el primer paso que hacemos intuitivamente cuando comenzamos a amarrar unas agujetas antes de hacer un lazo o un rizo.
Cuando el nudo simple se hace en un cabo que rodea un objeto para asegurarlo, se conoce como cote simple (half hitch). Este uso es común para fijar provisionalmente un cabo antes de realizar un nudo más complejo. 
La Vuelta de Guirnalda, llamada también nudo simple múltiple, multiple overhand knot, o simplemente extensión del nudo simple, es una evolución directa del nudo simple. Su estructura consiste en repetir el giro inicial del nudo tantas veces como se desee antes de cerrarlo, generando así un nudo más voluminoso, más friccionado y más difícil de desatar. Aunque su concepción es sencilla, la Vuelta de Guirnalda ha sido utilizada durante siglos en contextos marineros, religiosos, de pesca y en trabajos de cordelería donde se necesita un nudo de tope compacto, fiable y capaz de añadir masa al extremo de una cuerda.
En inglés, su nombre varía según el número de vueltas: Double Knot (doble vuelta), Treble Knot (triple vuelta), Fourfold Knot, Fivefold Knot, y así sucesivamente, pudiendo llegar alrededor de cien vueltas o más, aunque a partir de cierto punto el nudo deja de ser práctico y se convierte en un cilindro compacto de cuerda. Esto lo hace extremadamente versátil, ya que el volumen, la fricción y la resistencia del nudo aumentan proporcionalmente con cada giro adicional.
Se utilizaba para añadir peso a los cordones de los hábitos de los frailes capuchinos, lo que permitía que colgaran de manera más natural y con caída uniforme. La misma lógica de añadir peso y grosor se mantiene hoy en trabajos náuticos, donde la vuelta de guirnalda funciona como un nudo de tope en cuerdas de pequeño diámetro, uno que, sin embargo, puede volverse extremadamente difícil de desatar si se moja o recibe tensión prolongada.
Cada giro adicional crea una espiral que distribuye la fricción a lo largo de múltiples capas, haciendo que el nudo soporte tensiones laterales elevadas sin deslizarse. Esta acumulación de fricción hace que, aun siendo un nudo simple en concepto, su resistencia al deslizamiento sea sorprendentemente alta. Sin embargo, esa misma fricción interior también provoca que, una vez cargado, el nudo se compacte hasta el punto de volverse casi imposible de liberar sin herramientas o sin dañar la cuerda.
La Vuelta de Guirnalda funciona como un nudo de tope eficiente, especialmente útil para impedir que la cuerda se deslice a través de poleas improvisadas, ojales, perforaciones en madera o anillas metálicas. Su volumen creciente permite adaptar el tamaño del nudo al diámetro de la cuerda y al tipo de tensión esperada. También es ideal cuando se requiere un extremo pesado para lanzar una cuerda por encima de una rama o estructura, siempre que se haga con responsabilidad y sin riesgo a personas cercanas. 
El Nudo Ocho, es uno de los nudos de tope más importantes y universales dentro de la navegación, la escalada y el trabajo con cuerdas en general. Su nombre descriptivo proviene directamente de su forma característica, que recuerda claramente al número ocho, lo que facilita su identificación incluso para quien comienza en el uso de cuerdas.
Desde el punto de vista histórico, el término “nudo de ocho” aparece documentado en Lever’s Sheet Anchor; or, a Key to Rigging (Londres, 1808), una de las obras clásicas de la marinería inglesa. En textos antiguos también se le encuentra como nudo flamenco (Flemish Knot), denominación hoy poco usada.
Tradicionalmente, el Nudo de Ocho es el nudo de tope marino más común en cabos simples, utilizado en los extremos de aparejos, escotas y cabos de maniobra para evitar que estos se escapen de poleas, motones o dispositivos de retención. En embarcaciones se emplea cuando se requiere un tope temporal, fácil de identificar y relativamente sencillo de desatar. Su uso se ha extendido ampliamente a la escalada y a las actividades de montaña por su comportamiento predecible bajo carga y su buena resistencia estructural.
El nudo se realiza haciendo una gaza simple, pasando el chicote alrededor del firme y regresándolo por el seno inicial, dibujando la figura del ocho. Mecánicamente, este nudo reparte la carga en curvas amplias, lo que reduce el aplastamiento interno de las fibras en comparación con el nudo simple. La fricción se distribuye en varias secciones del cabo, aumentando la seguridad del tope y disminuyendo el daño a la cuerda.
Como todo nudo de tope, el Nudo de Ocho puede llegar a apretarse bajo grandes cargas, pero a diferencia del nudo simple, suele deshacerse con mayor facilidad una vez liberada la tensión, lo que representa una ventaja clara en contextos donde el cabo debe reutilizarse. Aun así, si se somete a cargas extremas o prolongadas, puede llegar a atascarse.
Existe una confusión frecuente entre el Nudo de Ocho funcional y el llamado Nudo de Saboya o Nudo de Saboy, que en realidad es un nudo heráldico. Este último es un símbolo utilizado principalmente en la heráldica italiana, notable por su aparición en la insignia de la Casa de Saboya, acompañado del lema Stringe ma non costringe (“Se aprieta, pero no limita”). El llamado Nudo Cavendish es heráldricamente idéntico. Aunque su forma es comparable a una figura ocho, no se concibe como un nudo funcional, sino como un emblema gráfico.
Cuando esta forma se emplea fuera del ámbito heráldico y se ata realmente con cuerda para cumplir una función mecánica, entonces se trata propiamente de un Nudo de Ocho. El símbolo de Saboya incluso apareció en la insignia de la marca Alfa Romeo hasta 1943, reforzando su valor emblemático más que técnico.

Nudo de Ocho Continuo, ocho doble, ocho múltiple o ocho repetido, es un nudo de tope “continuo” que hace referencia a que la figura del ocho no se detiene en una sola vuelta, sino que se repite de manera consecutiva sobre el mismo cabo, aumentando progresivamente el volumen del nudo.
Históricamente, el nudo de ocho ha sido uno de los topes más reconocibles en la tradición marinera europea, y su versión continua surge como una adaptación práctica para obtener un engrosamiento mayor en el extremo de la cuerda sin recurrir a nudos más complejos. En los barcos, este tipo de nudo se empleaba tanto como tope, para evitar que la cuerda se escapara de poleas, motones o escoteras, como también para formar una asa firme que facilitara el agarre y el tiro manual.
El nudo de ocho continuo se construye repitiendo la trayectoria del ocho inicial una o más veces, siempre siguiendo el mismo sentido y cuidando que las vueltas queden ordenadas y paralelas. Cada repetición incrementa la masa del nudo y mejora su capacidad para actuar como tope, distribuyendo la carga a lo largo de curvas amplias que reducen el daño por aplastamiento de la fibra, en comparación con nudos más compactos y duros.
Este nudo trabaja principalmente por fricción interna y volumen, no por bloqueo, lo que explica por qué es relativamente fácil de desatar incluso después de haber sido sometido a tensión. Al aumentar el número de vueltas, el engrosamiento resultante puede adquirir el peso suficiente para ser lanzable, una característica útil en ciertas maniobras marineras. Sin embargo, cuando se busca específicamente un nudo destinado al lanzamiento preciso y repetido, el puño del mono resulta más adecuado, ya que concentra mayor masa en un espacio más compacto y controlado. 
Nudo de Nueve, nudo de tope de nueve o figura de nueve, no debe confundirse con la gaza de nueve, ya que mientras el nudo de nueve tiene como finalidad crear un engrosamiento terminal que impida que la cuerda se escape de un dispositivo, la gaza de nueve está diseñada para formar un lazo fijo.
El nudo de nueve se realiza de manera muy similar al nudo de ocho, pero incorporando media vuelta adicional antes de completar el recorrido final del cabo. Esta vuelta extra puede formarse directamente durante el armado o bien torciendo la vuelta principal antes de cerrar el nudo. El resultado es una estructura ligeramente más grande y abierta que la del ocho, lo que distribuye mejor la carga a lo largo de la cuerda.
Esta vuelta adicional aporta dos ventajas claras: por un lado, aumenta ligeramente la resistencia del nudo frente a cargas elevadas y, por otro, hace que el nudo sea más fácil de desatar después de haber sido sometido a grandes tensiones. Al igual que el ocho, el nudo de nueve trabaja con curvas amplias que reducen la concentración de esfuerzo en un solo punto, cuidando la integridad de la fibra.
En el Ashley Book of Knots, el nudo de nueve es descrito como una especie de fusión entre el nudo de ocho y el nudo de estibador, ya que su forma recuerda a un estibador con una sola torsión adicional. Esta relación explica por qué en algunos contextos se le considera una variante refinada del estibador, adaptada específicamente como nudo de tope.
Al igual que el nudo de ocho, el nudo de nueve puede coserse o reconstituirse siguiendo su propio recorrido para formar una gaza fija o un punto de anclaje, técnica muy utilizada en actividades donde se requiere un nudo claro, inspeccionable y con buen comportamiento bajo carga.
Por estas razones, el nudo de nueve es una alternativa sólida al ocho cuando se busca un tope más voluminoso, ligeramente más resistente y con mejor capacidad de liberación tras esfuerzos importantes. 
El nudo de estibador, nudo Stevedore, nudo de estiba o nudo de tope estibador, es un nudo que se ata habitualmente cerca del extremo de una cuerda para crear un engrosamiento claro y eficaz que impida que el cabo se escape de un bloque, polea u orificio, especialmente cuando se trabaja con cargas repetidas o de peso considerable.
El nombre Stevedore proviene del inglés y se asocia tradicionalmente al trabajo de los estibadores en los puertos.
Según muchas fuentes clásicas, incluido el propio Ashley, este nudo era utilizado durante las maniobras de carga y descarga de los barcos, donde los grandes bloques requerían un nudo de tope más voluminoso que el ocho para evitar que la cuerda pasara completamente a través del sistema.
No obstante, existe una postura crítica recogida por Cyrus Day en The Art of Knotting & Splicing, quien sostiene que el nombre pudo originarse a finales del siglo XIX a partir de un folleto comercial de la CW Hunt Company, que vendía sogas bajo la marca “Stevedore”. Con el tiempo, el término fue adoptado por manuales técnicos, diccionarios y marineros, quedando firmemente establecido en la terminología náutica.
El nudo estibador es una variante directa del nudo de ocho. Se forma siguiendo el mismo recorrido inicial, pero dando más de dos vueltas antes de introducir el cabo por el lazo final. Estas vueltas adicionales generan un cuerpo más grueso y compacto, lo que incrementa el tamaño del tope sin complicar su ejecución. La cuerda describe curvas amplias y ordenadas, lo que ayuda a repartir la carga de forma más uniforme que en un nudo simple.
Esta estructura más voluminosa presenta dos ventajas claras frente al ocho: por un lado, es menos propenso a atascarse tras haber sido sometido a grandes tensiones, ya que las vueltas adicionales reducen la presión concentrada en un solo punto; por otro, ofrece un tope más evidente y seguro, especialmente útil cuando la cuerda trabaja en movimiento a través de bloques o poleas. La fricción interna aumenta de manera controlada, estabilizando el nudo sin comprometer su capacidad de ser deshecho con relativa facilidad. 
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