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Uno de los problemas más comunes aparece en los extremos de la cuerda, donde el uso constante provoca el deshilachamiento progresivo de los filamentos.
Este desgaste no solo afecta la apariencia de la cuerda, haciéndola verse descuidada o poco estética, sino que también entorpece el trabajo práctico al momento de realizar nudos, amarres o ajustes finos, ya que los hilos sueltos dificultan el manejo preciso del cabo.

Para resolver este problema existen los llamados nudos de tope de hilos múltiples, conocidos de forma general como remates. Su función principal es proteger el extremo del cabo, manteniendo unidos los filamentos y evitando que se abran con el uso.

El nombre de cada remate depende de la forma en que se atan los hilos, del patrón que siguen alrededor del cabo y del método empleado para cerrar y asegurar el extremo.

Los remates son aquellos nudos que se realizan utilizando directamente los filamentos o hilos que componen la cuerda, formando con ellos un nuevo nudo en el propio extremo del cabo. Al formar un nudo con los propios filamentos, el remate distribuye la tensión de manera uniforme y conserva la integridad del cabo, permitiendo un manejo más limpio, seguro y duradero.

REMATE DE MURO

Cuerda de Algodón Remate de Muro, también conocido como nudo de muro, remate de muro simple o tope de muro, es un remate tradicional que se forma utilizando directamente los hilos o cordones que componen una cuerda de tres o más filamentos. Su función principal es crear un nudo de tapón permanente y compacto en el extremo del cabo, evitando el deshilachamiento y proporcionando un acabado limpio, resistente y duradero. A diferencia de los nudos de tope formados con la cuerda completa, el remate de muro trabaja sobre la estructura interna del material, aprovechando la fricción y el entrelazado de los cordones para mantener la integridad del extremo.

Históricamente, el remate de muro es uno de los remates más antiguos documentados en la tradición marinera europea. John Smith lo menciona ya en 1627 bajo el nombre de “wall knot”, Manwayring lo registra en 1644 como “wale knot”, Blanckley lo nombra “whale knot” en 1750 y Falconer lo denomina “walnut” en 1769. Estas variaciones reflejan la ausencia de una ortografía y nomenclatura estandarizadas en la época, donde los nombres se adaptaban fonéticamente según el autor, la región o el uso oral entre marineros.

El remate de muro se forma pasando cada filamento de la cuerda, uno por uno, alrededor del siguiente en una secuencia circular. Cada hilo cruza por debajo del siguiente cordón en sentido antihorario, quedando retenido por el propio entramado del conjunto. Este patrón genera un pequeño abultamiento sólido que actúa como tope y como base para otros remates más complejos. La fricción generada entre los cordones, junto con la tensión distribuida de manera uniforme, hace que el remate sea estable y difícil de deshacer una vez ajustado.

El remate de muro rara vez se utiliza de manera aislada en aplicaciones modernas, pero sigue siendo fundamental como componente estructural de otros remates decorativos y funcionales. Es la base directa del conocido Muro y Corona, también llamado nudo Manrope, así como del Matthew Walker doble, donde el remate se transforma en un elemento ornamental de gran resistencia. En estos casos, el muro aporta el núcleo inicial que fija los filamentos y permite continuar el trabajo sin que la cuerda pierda forma.

REMATE DE CORONA

Cuerda de Algodón Remate de Corona, también conocido como nudo de corona, corona simple o remate de corona simple, es un remate tradicional que se realiza trabajando directamente con los filamentos de una cuerda, de manera similar al remate de muro, pero con una disposición inversa.
Desde el punto de vista estructural, el remate de corona es el reverso exacto del nudo de muro: si cualquiera de los dos se invierte, se transforma en el otro.
Sin embargo, en la práctica no son intercambiables, ya que la orientación del tallo de la cuerda y la forma en que los cordones emergen del nudo hacen que el comportamiento y el aspecto final sean distintos.

La construcción del remate de corona consiste en pasar cada filamento por encima del siguiente, siguiendo una secuencia circular ordenada. A diferencia del muro, donde los cordones tienden a cerrarse hacia abajo formando un tope compacto, la corona genera una apertura superior en forma de aro. Esta geometría hace que el remate no se cierre sobre sí mismo con la misma firmeza que el muro, por lo que no suele emplearse de manera aislada como remate definitivo del cabo. La fricción entre los filamentos existe, pero la distribución de la tensión favorece más la expansión que el cierre, lo que limita su uso como nudo de tapón independiente. Por esta razón, el remate de corona rara vez se utiliza sin un refuerzo adicional. Tradicionalmente actúa como una de las partes constitutivas de remates más elaborados, especialmente en la elaboración de perillas y acabados decorativos.
Su uso más conocido es como complemento directo del remate de muro, formando el clásico Muro y Corona, también llamado nudo Manrope, donde la corona asegura y cubre el muro, dando como resultado un remate sólido, equilibrado y visualmente limpio. En estos conjuntos, la corona cumple la función de cerrar y proteger la estructura inferior, además de mejorar el agarre y la estética.

A pesar de ello, existen referencias históricas que mencionan el uso de la corona por sí sola en aplicaciones específicas. En De Luce’s Seamanship (1862) se recomienda una corona simple para terminar el tamaño de ciertas perillas pequeñas, donde no se requiere un gran volumen ni una resistencia extrema, sino un acabado funcional y rápido. Este uso confirma que, aunque limitado, el remate de corona tiene valor propio dentro del repertorio tradicional de trabajos de cuerda.

Los Sobrehilados, también conocidos como azotes, es una técnica tradicional utilizada para proteger, reforzar y rematar el extremo de una cuerda mediante un conjunto ordenado de vueltas realizadas con un hilo o cuerda de menor diámetro.
A diferencia de los remates hechos con los propios filamentos del cabo, como el muro o la corona, el sobrehilado emplea un material auxiliar que se enrolla firmemente alrededor de la cuerda principal, creando una envoltura compacta y resistente.

SOBREHILADO COMÚN

Cuerda de Algodón Sobrehilado Común, conocido también como azote común, azotado simple, es la forma más básica y elemental dentro de las técnicas de sobrehilado empleadas para proteger los extremos de una cuerda. Su función principal es impedir que los filamentos del cabo se desenreden o se deshilachen con el uso, el roce o la manipulación constante, proporcionando un acabado sencillo y funcional.

Este tipo de sobrehilado consiste esencialmente en una serie de vueltas consecutivas realizadas con un hilo o cuerda de menor diámetro alrededor del extremo del cabo principal.
A diferencia de otros sobrehilados más elaborados, el sobrehilado común no se entrelaza con los propios filamentos de la cuerda, sino que se apoya únicamente en la fricción generada por la presión de las vueltas. Por esta razón, aunque cumple correctamente su función como remate básico, puede deslizarse con relativa facilidad si el cabo es jalado con fuerza o si se somete a movimientos repetidos.

Debido a esta característica, el sobrehilado común no es recomendable cuando se va a trabajar activamente con el extremo de la cuerda, por ejemplo al realizar nudos, amarres o anclajes que involucren carga directa sobre el cabo. Su uso es más adecuado como una solución rápida, temporal o de mantenimiento, especialmente cuando no es posible desarmar la cuerda o cuando se requiere un remate inmediato sin herramientas adicionales. Una de sus grandes ventajas es precisamente esa simplicidad: no necesita utensilios, no requiere deshacer la cuerda ni separar los filamentos, y puede realizarse incluso con la cuerda en uso. La forma de realización, descrita por Clifford W. Ashley en The Ashley Book of Knots, parte de colocar un seno del hilo auxiliar paralelo al cabo de la cuerda.
A continuación, se dan vueltas firmes y ordenadas envolviendo tanto el cabo como el seno, avanzando hacia el extremo. Una vez completadas las vueltas necesarias, el extremo libre del hilo se pasa a través del seno inicial y se tira del otro extremo, de modo que el cierre queda oculto bajo las propias vueltas. Este método deja el remate limpio y sin cabos sueltos, confiando su estabilidad a la fricción interna. Ashley señala que este tipo de sobrehilado, también llamado plano u ordinario, es la base de muchas otras técnicas más seguras.
De hecho, variantes como el nudo ahorcado parten de este mismo principio, añadiendo vueltas o modificaciones que aumentan la fricción y reducen el deslizamiento. Otros sobrehilados más avanzados resuelven la principal debilidad del sobrehilado común intercalando los giros con los hilos de la cuerda, logrando un anclaje más firme y permanente.

SOBREHILADO DE MARINERO

Cuerda de Algodón Sobrehilado de Marinero, conocido también como sobrehilado con palma, sobrehilado de aguja o sobrehilado cosido, es considerado uno de los remates más resistentes, estables y duraderos dentro de las técnicas tradicionales de sobrehilado.
El propio Clifford W. Ashley lo describe como “el más satisfactorio de todos los sobrehilados”, una afirmación que refleja tanto su solidez mecánica como la limpieza y elegancia de su acabado.

Este sobrehilado se distingue de los sobrehilados comunes porque no depende únicamente de la fricción superficial de unas vueltas alrededor del cabo. Su gran ventaja radica en que el hilo auxiliar se introduce directamente entre los filamentos de la cuerda, creando un anclaje interno que impide prácticamente cualquier deslizamiento, incluso cuando el cabo es sometido a tensión, vibración o manipulación constante.
Por esta razón, es un remate especialmente apreciado en el ámbito marítimo, donde las cuerdas están expuestas a humedad, sal, carga repetitiva y desgaste continuo.

Aunque tradicionalmente se le conoce como “sobrehilado de palma y aguja”, este método puede realizarse sin necesidad de una aguja metálica, aprovechando la propia rigidez del hilo o una herramienta improvisada.
Varias fuentes lo han confundido o clasificado erróneamente como una variante del sobrehilado común, pero en realidad su estructura y funcionamiento son muy distintos, ya que aquí el hilo queda literalmente cosido dentro de la cuerda.

La ejecución comienza abriendo ligeramente la cuerda, separando sus filamentos para permitir el paso del hilo auxiliar. Este hilo se introduce de manera diagonal a través de los hilos de la cuerda, dejando deliberadamente un lazo amplio en el centro. A continuación, el hilo se envuelve firmemente alrededor del cabo, formando una serie de vueltas compactas. Una vez dadas las vueltas necesarias, el lazo inicial se ajusta y se acomoda dentro de las ranuras naturales que forman los hilos de la cuerda, quedando protegido y oculto. El extremo restante del hilo se empuja nuevamente a través de la abertura de la cuerda y se ajusta en la última ranura disponible. Para asegurar el conjunto, se remata con un nudo cuadrado, el cual se introduce dentro de la cuerda, enterrándolo entre las envolturas para que no quede expuesto ni interfiera con el uso del cabo.

El resultado es un remate extremadamente firme, limpio y permanente, capaz de soportar un uso prolongado sin deslizarse ni aflojarse. Precisamente por su forma de construcción, este sobrehilado solo puede realizarse en cuerdas formadas por filamentos claramente definidos, como las cuerdas torcidas o trenzadas tradicionales, ya que requiere abrir la estructura del cabo para alojar el hilo. En cuerdas modernas de construcción compacta o con recubrimientos sintéticos cerrados, este método no es viable.

Las Ligada, también conocida en español como ligadura, amarrado o atado, es el nombre que se da al conjunto de vueltas realizadas con una cuerda de menor grosor (hilo, cordino o filástica) cuyo propósito es unir de manera semipermanente dos cuerdas distintas, dos partes de una misma cuerda o una cuerda a otro objeto estructural, como un palo, poste o elemento rígido.
La ligada no crea una gaza ni un cruce complejo, sino que envuelve de manera controlada los elementos que se desean unir.
Cada vuelta incrementa la fricción entre las superficies, y al ajustarse progresivamente, la tensión se reparte a lo largo de toda la zona ligada. Esto permite una unión firme, estable y resistente a vibraciones, pero que puede desmontarse cortando el hilo de la ligada sin dañar la cuerda principal, razón por la cual se considera semipermanente.







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